jueves, 22 de octubre de 2009

Censura mediática en Latinoamerica


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Para aquellos quienes mantenemos la atención centrada en la moderna dinámica política de Latinoamérica, cuestionamientos como si el comunismo pondrá en peligro la libertad de expresión en el contexto socio-político, repetidamente cala en las mentes.

Además de golpes de estados, fortalecimiento militar y fisuras ideológicas cada vez más marcadas entre gobiernos de izquierda y derecha diseminados por toda la región, Latinoamérica enfrenta una nueva amenaza: La Censura Mediática, la cual ha dado paso al cierre de periódicos, estaciones de radio y televisoras en Venezuela, Ecuador y más recientemente Honduras.

Solo en Venezuela, según Periodistas sin Fronteras, las licencias de 34 medios de comunicación han sido canceladas. La razón? Lo que el presidente Chávez argumenta ser un complot para deslegitimizar el gobierno.

Entretanto, en Ecuador el presidente Correa lidera una campaña de apretón a los medios independientes que se manifiestan abiertamente críticos de sus políticas tales como Teleamazonas dado que el burgomaestre considera estas compañías irresponsables y claro peligro para la democracia.

No siendo suficiente, El gobierno interino de Honduras sigue con la censura- manía amenazando medios de comunicación anti-golpista como Radio Globo y Canal 36 para cerrarlos bajo la idea de no promocionar la anarquía social.

Bajo este contexto, ¿debe la comunidad internacional ignorar estos hechos? Quien tiene la razón…. ¿los medios que están llamados a publicar cualquier información y con ello crear espacios de deliberación democrática o el gobierno que se defiende de la oposición escudándose bajo la excusa de proteger la democracia restringiendo la libertad de prensa?, ¿Cómo están estos hechos afectando el futuro de nuestras naciones? Y ¿debería ser un presidente lo suficientemente poderoso para restringir la libertad de prensa?.

Para responder estos interrogantes, empezaré por decir que el periodismo debería ser un guardián de la política, sin importar afiliaciones ideológicas o posiciones gubernamentales. Los medios deben responder al llamado de mejorar la vida en comunidad y la deliberación en asuntos políticos. Asimismo, convertirse en un importante vehículo para detener el silencio e indiferencia en temas como la pobreza y corrupción política, manteniendo el ojo en los políticos.

Para asegurar que las democracias funcionen correctamente, la oposición e ideas divergentes son necesarias. Sin embargo, ésta es precisamente la que gobiernos izquierdistas quieren aniquilar disfrazando el ejercicio democrático bajo la estructura de regímenes.

Si cerrar medios de comunicación garantizara la no aprehensión de ideas, tendría sentido pero considero que nuestros amigos de Venezuela, Ecuador y Honduras deben estar conscientes de que ni siquiera eso lo hará posible. Están cometiendo un gravísimo error que tarde que temprano los aislará de los fundamentos de una democracia genuina.

Conluiré diciendo que el poder no es juego que se puede mover al acomodo de los gobiernos cuando quieran y como quieran inclusive pasando por alto la misma constitución. La comunidad necesita involucrarse en más espacios. Necesita renacer. También el periodismo. Y con eso me refiero que los medios tienen que trabajar más de cerca con la gente. El destino de nuestra sociedad esta al alcance de nuestras manos. La democracia es el escenario social de mayor prioridad y los medios son necesarios para garantizar el orden y variedad de discurso.

domingo, 9 de agosto de 2009

Responsabilidad Social y Medios de Comunicación


A propósito de una de las declaraciones del director de uno de los periódicos más influyentes del Caribe Colombiano, cuando le preguntaron cómo configuraba el tema de la responsabilidad social, tengo que decir que los medios no pueden justificar este planteamiento tras los clásicos: informar, formar, entretener. Esa es su función y están diseñados para tal fin.

Una columna editorial con contenido pedagógico, los artículos en revista dominical sobre cultura ciudadana, ética y democracia, son inherentes a su actividad informativa y no deberían ser presentados como esfuerzos a la luz de consolidar una cultura de responsabilidad social, ya que hace parte de sus funciones y no representan un valor agregado. Simplemente es una actividad enmarcada en el eje de formación en la que todo medio debe incurrir.

El tema de la Responsabilidad Social a nivel mediático es un poco complejo y se puede prestar para mal interpretaciones cuando se tiene en cuenta que por su naturaleza, los medios siempre van a tener un llamado pedagógico en tanto llevan consigo las corrientes y flujos de opinión. Asimismo sus personalidades y representantes son modelos y estereotipos culturales que arrastran consigo valores, mitos y comportamientos que inspiran a las nuevas generaciones. El poder de los medios de comunicación es tan grande que inclusive muchos se atreven a concebirlos como el cuarto poder. De ahí que una cosa sea el papel normal de los medios en los procesos de cultura ciudadana y otra distinta las consideraciones que al margen de responsabilidad social están llamados a hacer.

Teniendo en cuenta lo anterior veo con buena perspectiva el posicionamiento del “online mass media”; estos son las plataformas virtuales, las redes sociales como Facebook o Twitter, desde donde se han logrado convocar a grandes movilizaciones sociales y dar verdadero valor agregado. Eventos como la marcha el pasado 4 de Febrero de 2008 llamado “Un millón de voces contra las FARC”, donde se movilizaron millones de colombianos en todo el mundo para sentar su voz de protesta frente al flagelo del secuestro, algo jamás antes visto. Siendo claro ejemplo de cómo los medios de comunicación deben ser instrumentos para la movilización y construcción de cultura ciudadana.

Desde estos escenarios virtuales, se informa, forma y entretiene; pero además también se persuade a la comunidad a ser parte activa en los procesos de renovación cultural. Eso es dar un plus y por lo tanto converge en el enfoque social de la responsabilidad medática.

Becas Académicas, Profesionalización y Globalización

La apuesta educativa y de mercados tiene cada vez más un enfoque global y en este escenario las experiencias al margen de becas, pasantías, intercambios y programas de inmersión son significativas si se tiene en cuenta que con ellas los profesionales modernos pueden configurar ventajas competitivas diferenciadoras reales.

Estos días, tras la intensa búsqueda de Becas y Oportunidades de Profesionalización en el exterior, como intento para "sacudirme del cascarón", me he encontrado con ofertas tan interesantes que dicurren al margen de organizaciones de gran renombre, a saber: SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), NAHJ (por sus siglas en Inglés, National Association of Hispanic Journalist), ICFJ (International Center for Journalists) y FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano), solo por mencionar algunos.

Recabar en las múltiples consideraciones de estos programas, privilegia el análisis de sus beneficios traducidos en: ensanchamiento de horizontes, acceso a variadas experiencias culturales que redundan en la capacidad de analizar el mundo desde una óptica más crítica, global y enriquecida por los componentes culturales que nos hacen diferentes y ello sumado al hecho que el mercado corporativo privilegia a los profesionales con visión de mundo, nos sitúa en la realidad competitiva del mundo globalizado.

El desarrollo de programas de movilidad académica forma holísticamente en las dimensiones humana, cultural, social y por supuesto profesional; asimismo sensibiliza y acerca al candidato a las problemáticas sociales y culturales que latitudinalmente son ajenas a nuestro entorno geográfico.

Finalmente, estos programas que a mi modo de ver combinan ejemplarmente el componente curricular y extracurricular, ofrecen grandes posibilidades de transformaciión social en tanto estrechan lazos de fraternidad cultural, superando diferencias y poniendo en mutuo consenso el intercambio de conocimiento, la formación de tejido social y la evolución al fortalecimiento de un macrocosmos educativo, académico y profesional, un escenario donde las instituciones están llamadas a ejercer un papel protagónico.